ÓSCAR DOMÍNGUEZ EN ASCHER SQUARES | Óscar Domínguez
16070
post-template-default,single,single-post,postid-16070,single-format-standard,bridge-core-2.4.4,tribe-no-js,ajax_fade,page_not_loaded,,paspartu_enabled,paspartu_on_bottom_fixed,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-22.9,qode-theme-bridge,disabled_footer_top,wpb-js-composer js-comp-ver-6.3.0,vc_responsive
 

ÓSCAR DOMÍNGUEZ EN ASCHER SQUARES

ÓSCAR DOMÍNGUEZ EN ASCHER SQUARES

En 1946 el checo Zika Ascher, afincado en Londres desde 1938 y tras la anexión de los Sudetes por parte de Hitler, propietario de una empresa de textiles, Ascher Limited, concibió el proyecto Ascher Squares, una colección de fulares de seda de 90 x 90 cm, con dibujos impresos, realizados por artistas de vanguardia y con una producción muy limitada de cada uno de ellos, que osciló entre 160 y 675 ejemplares. De 1946 a 1948 participaron en este proyecto treinta y cinco artistas, entre ellos Calder, Matisse, Nicolas de Stäel, Marie Laurencin, Derain, Picabia, Henry Moore, Barbara Heptworth, Françoise Gilot, Jean Cocteau, Lucian Freud, y los españoles Flores, Clavé, Bores y Grau-Sala, además de Óscar Domínguez. El tinerfeño hizo dos diseños para dos fulares (uno o dos diseños por artista fue la norma): Cage d´oiseau, con una impresión de 225 ejemplares, y Le jour et la nuit, de 250 ejemplares.

Domínguez escribió una nota a Zika Ascher en la que le manifestaba su reconocimiento por la idea del checo de encargar a artistas contemporáneos diseños para fulares o tejidos (de 1944 a 1946 Henry Moore había hecho múltiples diseños de tejidos para Ascher). El arte, decía en la nota, debía estar omnipresente, en los objetos cotidianos, en los lienzos, sobre la piedra y sobre el papel. Por el número limitado de ejemplares y el precio a que se vendieron (de cuatro a siete libras cada uno, y el salario semanal de un obrero no alcanzaba las cuatro libras), el proyecto, rompedor desde el punto de vista estético, fue elitista y no constituyó un gran éxito comercial. Fue objeto, sin embargo, de enorme interés y recibió muy buena crítica. La presentación de la colección en la Lefebvre Gallery, en la londinense New Bond Street, fue un gran acontecimiento social. Los fulares se presentaron extendidos y enmarcados, como si fueran pinturas. La BBC les dedicó un programa radiofónico de las emisiones del Servicio Internacional (Overseas Service) y un programa de televisión en el que Lida, la mujer de Zika Ascher, los presentaba. 

La mayoría de la producción de Ascher Squares fue destinada a la exportación, principalmente a Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Fueron vendidos principalmente en los grandes almacenes de entonces. En esta imagen de 1948, se pueden ver cuatro fulares expuestos para su venta en los suntuosos Carson, Pirie, Scott and Co., los famosos grandes almacenes de Chicago que tenían por sede el edificio diseñado por el arquitecto Louis Sullivan, perteneciente a la Escuela de Chicago, en el año 1899, declarado Monumento Histórico Nacional en los Estados Unidos.

Detrás de un maniquí elegantemente ataviado, los fulares se presentaban extendidos y enmarcados para subrayar su condición de obras de arte al tiempo que pieza de la indumentaria femenina. Los cuatro expuestos en esta imagen son: Combat des Coqs, de Antoni Clavé (arriba, a la izquierda); Fruit, de André Derain (arriba a la derecha); Summer Azure, de Ivon Hitches (debajo a la izquierda); y Cage d’oiseau, de Óscar Domínguez (debajo a la derecha). 



Translate »